viernes 29 de enero de 2010

Hábitats

La sutil y dramática diferencia
entre levantarse a la mañana,
abrir las cortinas
y estar en Bariloche


o en Buenos Aires
Back to the city

sábado 26 de diciembre de 2009

Un trabajador ejemplar

¿Quién no quisiera duplicar de un día para el otro su rendimiento? Su rendimiento intelectual, deportivo, académico, espiritual,... el que sea.

Despertarse una mañana y sorprenderse con que uno responde dos veces mejor en cualquier disciplina de su vida.

Bueno... increíblemente algo así me está pasando.

Hace 416 días entré como data entry en el diario Crítica de la Argentina. El 27 de abril pasado publiqué mi primera nota. Recién el jueves pasado publicaron la segunda. Es decir que hasta hace dos días, mi promedio de publicación era de una nota cada 414 días. Con la reciente publicación, reduje el tiempo entre nota y nota a la mitad. De un día para el otro, me encuentro con que ya no publico notas cada 414 días, sino cada 207. ¡Un ejemplo de laburante!

Reconozco de todas formas que mis otras capacidades siguen madurando en un ritmo imperceptiblemente lento.

domingo 15 de noviembre de 2009

Navegando el Tigre

.Waiting for the remero.

Siempre a la espera,
fiel,
esperando que su amo
tome el remo,
encienda un cigarrilo,
se suba y deje llevarse
por la correntada

.Glorieta.


.Historia.


.Pintando.


.Conciencia.

viernes 13 de noviembre de 2009

el negro

yo no se bien como explicarte la tipa es un diez espetacular entede en la vida me toco estar con una mina asi me dice negrito me cuida me trata bien no me putea y eso es lo que mas me descoloca entede, que la minita es un caramelo que no me dice tomatela de aca negro sucio, que te voy a decir siempre fui bagallero estuve con cada minita que ni te cuento y de golpe pum se me aparece esta mina en el pasillo del hospital los dos esperando le tiro la onda charlamos un toque y de una todo re bien entede, desde ese dia puro amor loco puro amor y yo que te voy a decir, descolocado la minita me enseño a mandar mensajes de texto si yo soy un analfabeto todo el dia en la calle atras del volante sin leer ni escribir una puta palabra y estos bichos que ni los entiendo ella me fue explicando de a poco viste y ahora que mi amorcito de aca que negrito de alla todo el dia meta mensaje y yo que me engancho a mi algo me gusta pero tambien me asusta entende me asusta porque la veo muy en serio a la cosa desde que enviude me comi cada una jaja cada una que maaamita y ahora me cae esta que es una mujer en serio una mujer con todas las letras, la puta como mierda se maneja esto que se hace con una mujer de estas, es demasiado ese es el tema que es demasiado para mi como si me quedara grande entende es eso me mete una presion que no conozco, las minitas eran para curtirlas y ya no verlas viste, que mierda te voy a llamar al dia siguiente y esta otra que me viene a hablar de la fidelidad y yo que no la quiero lastimar, porque te das cuenta de que la loca es buena en serio la mirada loco esa mirada que me hace me incomoda porque es demasiado buena y ademas que me dice que le lleve unas flores que le haga mimitos que porque no le digo amor, la puta madre yo no se nada de eso y le digo yo le digo que si le llevo alguna vez flores es porque lo siento viste porque me pinto hacerlo pero que no me meta presion con esas cosas porque me incomoda en serio que mierda voy a saber yo de mimitos y esas pelotudeces no me sale loco no me sale andar con esas cosas, le lleve unas flores una vez y que queres que te diga me sentia un pelotudo por la calle no las tire a la mierda no se porque y mis hijos que ven que yo ya pase los sesenta y que nunca me vieron bien con una mujer los tengo a todos en contra viste y tienen razon porque una vez que me ven bien quieren que me tome la cosa en serio pero saben como soy que correteo lo que se me aparezca y se re calientan lo mismo con mis amigos que me dicen que no sea boludo que deje de pelotudear que por fin consigo una mujer en serio que la cuide que no la deje pasar y yo que se, yo quiero cuidarla la quiero cuidar si me re flashea es un angel pero no se no se me asusta la minita me entende me asusta que sea tanto para mi viste

domingo 1 de noviembre de 2009

Heat



Video presentado para el concurso 1 minute to save the world (Inglaterra) sobre Cambio Climático.

Cámaras: Agustina Fagalde y Joaquín Delfino
Edición: Joaquín Delfino
Música: Dan Berridge
Dirección, actuación: Manuel Gutiérrez Arana

lunes 5 de octubre de 2009

Intersticios

Existen ciertos bloques amurallados que insisten en separar la realidad de la ficción. Se agrupan en filas para impedir que ambas realidades se contaminen.

Ficción de un lado.

Realidad del otro.

Sin embargo, quien preste fina atención podrá notar que entre bloque y bloque, entre ladrillo y ladrillo, se colan diminutos espacios que frustran el cometido de la barrera. Estos aires, vacíos revolucionarios, guerrilleros, empujan las uniones de los bloques y los alejan.

De ahí que todo esfuerzo por separar lo real de lo fantástico resulte estúpidamente infértil.

miércoles 30 de septiembre de 2009

Cojo, ja

1. adj. Persona o animal que cojea o al que le falta un pie o una pierna.

Miradas

miércoles 16 de septiembre de 2009

Clouneando el pincel

domingo 6 de septiembre de 2009

Cuándo evacuar

Aeroparque Jorge Newbery, BsAs
Baño de Hombres
Lunes 31 de agosto de 2009
10.37 a.m


8GRADOSPUNTO5 aconseja enérgicamente desobedecer esta señal y hacer la descarga cuando uno esté sentado sobre el retrete (o parado frente a el).

Alertamos que, si efectúa la descarga después de retirarse del baño, se enchastrará todas sus ropas, le chorrearán las piernas con restos propios y apestará horriblemente durante el resto del día.

Una experiencia para nada aconsejable.

N.....O.....T.....A
Por no contar este blog
con ninguna corresponsal,
no hemos podido constatar
si estas peligrosas instrucciones
se repiten en el baño de damas.

A ellas, hacemos
extensivo el alerta.

domingo 9 de agosto de 2009

Desde la terraza de BsAs

Una ciudad, infinitas ciudades

O como diría Bobby, un gran amigo que reside en Manhattan:
One city, infinit cities.


O como Abrihmail, con quien supe hacer buenas migas en un aeropuerto en Baghdad:
مدينة من المدن التي لا نهاية لها.

jueves 6 de agosto de 2009

Curiosidad vs Bicicleta


No se puede ser curioso y a la vez pretender conducir una bicicleta por la ciudad de Buenos Aires. La curiosidad es diametralmente opuesta a la bici, son incompatibles entre ellas. Esta urbe, una de las más pobladas de Latinoamérica, es una tormenta de estímulos, a cada paso hay una novedad, un personaje, una discusión, un auto clásico, una obra en construcción, un policía jugando a la viborita en su celular, una anciana cruzando fuera de tiempo la 9 de julio, un accidente, un robo, un borracho meando contra un árbol... cosas, situaciones, personajes, regalos.

Es la Fiesta de los Curiosos, de quienes quieren ver siempre un poco más, sorprenderse con lo cotidiano, con lo que vemos todos los días (pero muchas veces no vemos). Hay que ajustar un poco el ojo nomás, y las escenas se ofrecen servidas en bandeja. Casi no hay que hacer esfuerzo para deleitarse con el teatro callejero que regala esta ciudad todos los días.

Por eso, para ser curioso, mejor andar en bondi [o en tacho, quienes anden bien del bolsillo (o practiquen sin culpa el "diospaga")]. Desde el asiento de un colectivo -el 152, pongamoslé-, uno se relaja, el marote respira tranquilo, calmo, sereno y se predispone entero a captar el show que transcurre en las veredas, en las calles. Desde el taxi, la cosa es distinta. Los viajes duran menos, las escenas se hacen más cortas y se hace muy difícil terminar de disfrutarlas, de saborearlas. El bondi frena cada tanto, permite stops momentáneos para detenerse en ese hombre que juega a ser importante mientras lee el diario y le lustran los zapatos.

¡Lindo eh! Lindo vivir la ciudad como protagonista, pero mucho más como espectador, como curioso, mirón, chusma, metido, indagador.

Pero no desde la bici. No se puede ser curioso y andar en bicicleta al mismo tiempo. O se deja de ser curioso (cosa que no pienso) o se deja de andar en bici. No se llevan bien entre ellas, no son compatibles. Juntas hacen un cóctel peligrosísimo. Cuando uno es curioso, se deja atraer por todo. Y todo es todo. Un hombre que balbucea solo, un muchacho en patines haciendo deliveries de pizzas (o de lo que le hayan encargado, por supuesto), el beso de una parejita que se despide, una señorita levantando la cacona de su mascota con su mano enguantada en una bolsa de nylon. Todo es atractivo. Dos obreros escapándole al laburo para jugar una pulseada china eterna, en la que ningunos de los dos afloja, y mueven los pulgares de acá para allá, forcejeando sus manos para todos lados, buscando el segundo de distracción del otro para atrapar su pulgar y triturarlo contra el menjunje de dedos. Esa fue una de mis últimas atracciones. La que, seguro, más me marcó. Jamás debe uno ser espectador de una pulseada china desde una bicicleta. Es una verdadera inconciencia abandonar el rumbo del volante solo para conocer al ganador de la disputa chinesca. El ciclista, por curioso, podría terminar internado en algún hospital de la ciudad -el Fernández, pongámosle-.

Aunque no me quejo... los hospitales, al igual que la ciudad, son un lujo de lugar para los curiosos.

sábado 4 de julio de 2009

Sustos



8GRADOSPUNTO5 se enorgullece en presentar su primera producción audiovisual.

jueves 2 de julio de 2009

Estado de ánimo

1. m. Disposición en que se encuentra alguien, causada por la alegría, la tristeza, el abatimiento, etc.

2. m. Grado en el que uno participa o esquiva
las conversaciones con el portero cada vez que entra o sale de su edificio.

jueves 28 de mayo de 2009

Evite riesgos. No actúe por iniciativa propia.

Una vez más... ¡Gracias por compartir tu arte, Javo!

Ya está. La frase está dicha, y la suerte del post, echada. No fue una decisión fácil: me debatí largamente antes de permitir que el título concentrara todo cuanto puedo ofrecerles en estas líneas. Pero, me dije, si la frase amerita verdaderamente una entrada, si su entidad es tal que puede despertar reflexiones en lo profundo de los lectores de 8grados, entonces tiene que estar en el título. Además, convengamos que mis títulos suelen gozar de escasa popularidad.

La leí en el tren, el otro día. Para serles franco, en el contexto en donde está escrita, se entiende su sentido. Ok, si el vagón de atrás se prende fuego esperamos que nos rescaten sin armar una gresca de taberna. Está claro que, frente a una emergencia, los grupos serviles son menos vulnerables a la destrucción que las multitudes bochincheras y alborotadas. No importa qué tan veloces, burocráticas, profesionales o equipadas estén las cuadrillas de rescate de TBA.

La leo ahora y me impacta nuevamente, aunque todavía comprenda que no es una idiotez completa. Ni siquiera sé si lo sería en otro contexto. Pero me impacta. "Evite riesgos. No actúe por iniciativa propia". Hay que escribirlo varias veces, que las siete palabras conformadas por 38 letras pasen por mi rápido tecleo nuevamente. "Evite riesgos. No actúe por iniciativa propia".

Algo en ella me incomoda. Mejor dicho: me restringe. No entiendo bien por qué. Estoy escribiendo una entrada; lo hago con la libertad más grande, y sin embargo, no dejo de sentirme acorralado por esas frases. La entiendo, no está mal, pero la sigo leyendo y algo en ella es perturbador. "Evite riesgos. No actúe por iniciativa propia".

¿Será que tengo que retirarme a la montaña, como hermitaño, y vivir para siempre bajo la pesada condena de saber que más vale una frase que mi propia iniciativa? ¿Será que tengo que revolucionar a los adormecidos pasajeros del TBA para que salgan del sopor y destruyan esa y todas las consignas que los aprisionan cada mañana? ¿Será que esa frase, la que ya escribí cuatro veces en el cuerpo del texto, no es más que una frase? "Evite riesgos. No actúe por iniciativa propia".

Ahora estoy atemorizado, lo reconozco. Nada puede ser lo mismo después de leer esa oración que es como el eslogan de un mundo que sólo puede infundir miedo. No es liberadora, tampoco es irrelevante. Es de emergencia, claro. A mí me dejó perplejo, en un estado de emergencia psicológica.

Todo pasa. Ya no quiero volver a escribirla. No hay nada para hacer, ni nada para agregar. Hombre precavido vale por dos.

miércoles 13 de mayo de 2009

Guiones que no son conversaciones

Mi umbral de tolerancia al cine pochoclero parece estar bajando estrepitósamente. Es verdad, en mis años mozos me he entregado sin reservas a la fácil diversión de clásicos de la comedia norteamericana como Dumb and Dumber, There's Something about Mary o incluso la muy tosca American Pie. Y hasta he repetido sus diálogos de memoria incontables veces, con el orgullo de saber que mis reproducciones son casi perfectas -salvo por la inevitable imprecisión de un hispanohablante.

En los últimos años, sin embargo, las disfruto cada vez menos. Y anoche llegué a un pico de indignación, viendo Coyote Ugly. Más allá de las agraciadas niñas que animan la tarima/barra del barcito, en mi cabeza terminó de tomar forma una idea que creo es superadora de la mera crítica pseudo-intelectual al cine masivo. Porque a decir verdad, tampoco creo que todos debamos mirar cine independiente para no ser tildados de imbéciles.

Lo que me preocupa realmente es la destrucción del diálogo como dinámica. Habrá notado alguno que en prácticamente la totalidad de la producción Hollywoodense, las partes conflictivas de una conversación entre dos personajes se da así: aparece uno, escupe su choclo de consideraciones negativas, producto de un descubrimiento (agarrar al otro con las manos en la masa) o de una confusión (interpretar erróneamente que el otro tiene las manos en la masa). Instantáneamente, como si la ansiedad por las explicaciones no surtiera efecto, se retira. Cuando el otro se acerca a dar sus explicaciones, se da la dinámica inversa. Lo más probable es que todo se resuelva en el aeropuerto: sí, cuando tenés un quilombo con alguien, decidís mudarte para siempre, salvo que tu contraparte aparezca en el último minuto y te haga ojitos.

Entiendo que se trata de un artilugio propio del género, para darle "emoción" a la historia. De todas formas, la ficción te da la posibilidad, justamente, de mejorar lo que en la vida real pueda ser complicado, como tener conversaciones un poco más valiosas: ¿por qué no aprovechar la libertad del guión, para mostrar personas que hablan? El cine, el arte, son oportunidades para sumergirnos en un mundo que nos gusta. Ojo, no nos gusta por lindo ni por feo, nos gusta porque nos identificamos, o porque nos despierta emociones.

Pero a mí, ese mundo donde no se habla, me desespera. Será que soy un hombre de explicaciones. La falta de palabras, la fugacidad de las conversaciones, la artificialidad de los conceptos, todo eso me violenta. No lo disfruto. ¿A alguien le pasa lo mismo?

lunes 11 de mayo de 2009

Los perros pasean a los hombres

Dibujo de Javi Delfino

Andar por la calle puede ser la actividad más rutinaria de todas o una de las experiencias reveladoras por excelencia. La calle es buchona, cuenta cosas, secretea misterios y relata cuentos a quien preste el oído. La calle acumula sabiduría, historias, conoce el espacio desde siempre, desde antes de ser calle, fue selva, sendero, camino de tierra, sirvió a carretas y tranvías, fue de adoquines, de asfalto sin semáforos, de chozas y casas bajas. Antes de que la caminemos nosotros, la caminaron nuestros ancestros. Los conoció a ellos, te conoció a vos y conocerá –si llegan los gurises– a tu descendencia. El momento de la revelación es inconfundible. Quien tenga la dicha de andar por la calle y recibir uno de sus mensajes no dudará un instante de su veracidad, será una experiencia de completa iluminación. Por algunos escasos y ricos segundos podrá interpretar la calle entendiendo todos y cada uno de sus códigos, las imágenes se sucederán con exagerada velocidad, pero todas serán comprensibles hasta en sus más profundos detalles. Será un bombardeo de corta y fugaz omnisciencia. Un momento de éxtasis.

Y allá va ese pobre hombre, cansado y de paso arrastrado, cargando la falsa obligación de pasear a su perro. Sobre el cuello de su camisa camina un mosquito esquivando la caspa. El perro se detiene, él hace lo mismo. El perro decide retroceder para jugar con una bolsa de residuos. Atrás suyo va el hombre, paciente, entregado, pasivo, siguiendo los pasos de su mascota (¿o es él la mascota?). Aparece otro perro. Ambos canes se reconocen y corren a su encuentro. Tironean de las correas y arastran detrás de sí a sus dueños. Por fin se juntan, juguetean, se lamen, ladran contentos y se disputan un pedazo de cuero por ahí tirado. Los otros aguardan con entrega que termine el juego de los perros. Y vuelven a tironear de la correa. Los hombres, obedientes, se despiden y retoman sus pasos, siguiendo la huella de los animales. La mascota camina unos pocos metros y vuelve a detenerse. Se acerca a un cantero, lo olfatea, levanta una de las piernas traseras y despide su orina. Detrás suyo, como siempre, espera su fiel propietario. Andan un rato hasta que vuelve a sentirse el tirón en la mano del hombre, esta vez en dirección contraria. Es hora de volver a casa, así lo determina el perro, que ladra, gruñe y rezonga. Terminó el paseo. Aunque será hasta el día siguiente, cuando la mascota vuelva a rasguñar la puerta del departamento con insistencia y señale que es hora de salir de nuevo a la calle. Y el hombre apagará el televisor rendido, se levantará de su sillón, atará la correa a su mano y saldrá a la calle para que, otra vez, su perro lo pasee.

martes 5 de mayo de 2009

De capricho nomás


Nada que ver una con la otra.
Pero las quería subir.

lunes 4 de mayo de 2009

Influenza positiva


¿Qué pasaría si los chilangos -este gentilicio, el más divertido de la lengua hispana, pertenece a los habitantes de la capital mexicana y sus alrededores- se copan con el ritmo que tomó su ciudad en los últimos días?

Aparentemente, con el advenimiento de la gripe porcina, la ciudad entró en un paro obligatorio de escuelas, restaurantes, clubes deportivos y sociales y todo el resto de los lugares que animan el imparable discurrir de una ciudad. Quienes estuvieron en México DF, la tercer metrópoli en el mundo con casi 20 millones de habitantes, atestiguan su obsceno tamaño, su imparable movimiento y su ensordecedora cotidianeidad. Yo no estuve, pero con Buenos Aires me alcanza para imaginar todo lo que eso significa.

Me repito la pregunta entonces: ¿Y si se dan cuenta de que así es mucho mejor? ¿Qué pasa si resuelven olvidarse de las correrías diarias y se transforman en el pueblo más grande del mundo? Quizás en estos días aprovechan, perdido por perdido, para recuperar horas de sueño, reinstalar la siesta y hojear esos libros que normalmente nadie llega a leer -o mucho peor, a empezar. Algunos corren el riesgo de verse obligados a pasar mucho tiempo en familia, de quedarse sin excusas para acortar la sobremesa, o hasta de perder el interés en las novelas de la tele, porque ya no hay escenas de pasión.


Puede que, al menos por algunas semanas, la configuración urbana más moderna del mundo (no en el sentido tecnológico sino desde una perspectiva socio histórica) conviva con el estilo de vida propio de hace dos siglos. Mucho tiempo en casa, recorridos cortos e imprescindibles, encuentros restringidos a quienes valen el riesgo de pescarse una enfermedad, como una novia o un amigo. Será una experiencia de vida singular para quienes les toque. Quizás peco de ingenuo, pero creo que quizás no sean sólo los vendedores de barbijos quienes encuentren la oportunidad de su vida durante estos días.

Nota para el lector: El objetivo de esta reflexión no es funcionar como una suerte de antídoto para el pesimismo -que según Oscar Wilde es el optimismo bien informado. Entiendo que no es chiste este asunto de las pandemias, y creo que tanto las preocupaciones como las medidas de seguridad tienen su fundamento. Pero de eso ya hay mucho escrito, y mucho más por escribirse, y yo no puedo agregar nada.

lunes 27 de abril de 2009

Debut en Crítica

Foto de Maxi Cabrini

Hoy publicaron mi primera nota en el diario Crítica de la Argentina. La felicidad de bajar al puesto de diarios, comprar un ejemplar, sentarse con el mate a un lado y pasar de a una las páginas cuando sabés (haciéndote el gil) que te vas a encontrar con tu laburo es inexplicable.

El artículo es sobre el Arma de Instrucción Masiva, una biblioteca con forma de tanque que circula los barrios de Buenos Aires, villas y escuelas carenciadas. El objetivo de esta iniciativa -entre otros- es donar libros y fomentar la lectura, sobre todo entre los jóvenes.

Para ver la nota completa, clic acá..[+]

miércoles 22 de abril de 2009

Día de la Tierra

Hoy se festeja en todo el mundo el Día de la Tierra. El porqué de la fecha lo explica la incansable Wikipedia.

¿Para qué estamos en el planeta? ¿Cómo podemos poner nuestra pasión al servicio de nuestros planes y de la Tierra? ¿Podemos hacer algo nosotros, diminutos civiles? Diría muchas cosas sobre esto. Por ahora, mejor que hablen otros con más claridad:


Este es el trailer de Earth, el primer documental de Disney Nature, la nueva subdivisión de la compañía de Mickey. La propuesta de este sello es presentar todos los años una película sobre la naturaleza. Earth se estrena hoy en todo el mundo.

martes 21 de abril de 2009

Algo más que apretar el botoncito

El lunes pasado se entregaron los Premios Pulitzer (probablemente los más importantes del Periodismo) en la Universidad de Columbia. El diario New York Times arrasó y fue el medio con más premios (5).

Acá van algunas obras del ganador en Fotografía, Damon Winter, del New York Times. El tipo siguió a Barack Obama durante toda su campaña presidencial, cuando todavía era senador. La foto elegida por el jurado de los Pulitzer es la que encabeza este post, con Obama empapado bajo la lluvia.

Hay algunas fotos que no podrían ser mejores, me cuesta explicar cómo pudo haber logrado que todos los factores (luz, colores, poses, contrastes, encuadre,...) encajen tan a la perfección en una sola foto. Será que la fotografía definitivamente es algo más que apretar el botoncito.


lunes 20 de abril de 2009

Soltando la pluma

Por la poesía se me dio
No lo voy a negar
La pluma ya echó a correr
Dirá ella qué poner

Las palabras ya no esconden
Ahora salen, ahora exponen
Curioso arte el de soltarse
Solo un poco hay que animarse

Juro ahora pensar menos
Con la tinta van las penas
Dónde estaban y qué eran
Los poemas lo develan

Verán que mis palabras
Bien sencillas son
Porqué decir ropa interior
Si bien alcanza con calzón

No es de bruto ni de burdo
Es de llano, no de absurdo
Las palabras las respeto
De ahí es que soy escueto

Al final vamos llegando
Lo confieso, esto va andando
Dos renglones solo quedan
Será hasta pronto, si me esperan

domingo 19 de abril de 2009

Estatuto del Enrejado

Revolviendo algunos textos que escribí hace tiempo, encontré uno que todavía me gusta (cosa rara cuando se releen los textos después de un buen tiempo).

Se trata de un cuento corto, la historia del Estatuto del Enrejado, una parodia protagonizada por algún presidente de los argentinos obsesionado con combatir la pobreza y la inseguridad (sobre todo la inseguridad).

Nada, Todo

Qué enormidad haber nacido pequeño,
Qué superioridad haber nacido inferior,
Qué lindo haber nacido feo,
Qué alegría haber nacido triste,
Qué llenador haber nacido vacío,
Qué fortalecedor haber nacido débil.

Y así no juzgar a nadie.
Y así aceptar a todos.
Y así no imponer nada.
Y así aprender de todo.
Y así necesitar del otro.
Y así ayudar al otro.

Pegando buena onda -de a poco- con la poesía